LA ACTUAL CRISIS POLÍTICA VENEZOLANA.

VICTOR TRAVEZAÑO M.(director de Cooperando)

Venezuela atraviesa el mayor reacomodo de poder en 25 años tras la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos. El país está en un vacío institucional, con una presidenta encargada sin legitimidad plena, una oposición desorientada y una comunidad internacional dividida.

1. Fin del ciclo chavista tal como se conocía: La captura de Maduro marca un punto de quiebre histórico. El liderazgo chavista pierde a su figura central desde 2013. La estructura de poder —militares, gobernadores, PDVSA, grupos armados aliados— queda descabezada. La acusación de narcoterrorismo contra Maduro y su círculo, investigada desde 2020, se convierte en un hecho político irreversible. El chavismo entra en su fase más débil desde la muerte de Chávez.

2. Delcy Rodríguez: poder sin legitimidad: Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada, pero enfrenta: Falta de reconocimiento internacional (salvo aliados como Cuba). Desconfianza interna, incluso dentro del chavismo. Un país en “calma tensa” y sin capacidad real de gobernabilidad efectiva. Su rol parece más administrativo que político: mantener el orden mientras se define el futuro.

El «invencible y heroico» ejército chavista, tuvo nula capacidad de respuesta

3. El factor militar: el verdadero árbitro

El ataque estadounidense dejó muertos en las fuerzas armadas venezolanas y cubanas. Esto genera: Humillación institucional del ejército venezolano. Riesgo de fracturas internas entre sectores más radicales y otros que prefieren negociar. Dependencia de Cuba, que también sufrió bajas importantes. El ejército es hoy el actor más decisivo para cualquier transición.

4. Estados Unidos toma el control del tablero: Según análisis de National Geographic, Trump ha abierto una nueva etapa en la que: EE.UU. controla la transición política y la venta de petróleo “por tiempo indefinido”. La prioridad no es la democracia inmediata, sino estabilidad y control energético. Washington busca evitar que Rusia, Irán o China llenen el vacío. Esto reduce la autonomía venezolana y limita la capacidad de negociación de cualquier actor interno.

5. La oposición venezolana: debilitada y sin plan. La oposición: No lideró la caída de Maduro. No tiene una figura unificadora. Depende completamente de la estrategia estadounidense. El riesgo es que quede marginada en un proceso que podría ser más geopolítico que democrático.

6. Economía y deuda: un país hipotecado: Venezuela tiene uno de los mayores impagos soberanos del mundo desde 2017. La captura de Maduro reabre: La renegociación de la deuda. La posibilidad de reactivar PDVSA bajo supervisión internacional. La entrada de capital extranjero condicionado por EE.UU. La economía será un campo de batalla clave en la transición.

7. ¿Qué puede pasar ahora? (Escenarios probables): Escenario 1: Transición controlada por EE.UU. (el más probable). Delcy Rodríguez mantiene el cargo temporalmente. EE.UU. administra petróleo y seguridad. Elecciones solo cuando Washington lo considere viable.

Escenario 2: Ruptura interna del chavismo: Militares o gobernadores disputan el poder.Posible junta militar o gobierno provisional.

Escenario 3: Negociación amplia con oposición y actores internacionales: España ya se ofreció como mediador.Requiere consenso interno que hoy no existe.

Papel de España en la crisis

España está jugando (y buscando) un papel de: Mediador político. Se está posicionando como puente entre la Unión Europea, Estados Unidos y los distintos actores venezolanos (chavismo, oposición, sociedad civil). El objetivo declarado es evitar una radicalización del conflicto y empujar una transición “ordenada” en lugar de un colapso caótico. Es un actor con intereses directos: Hay dos grandes motivos: Comunidad venezolana en España (cientos de miles de personas). Intereses empresariales y energéticos, sobre todo en el sector petrolero y financiero. Una transición que estabilice Venezuela puede abrir espacio a empresas europeas (incluidas españolas) frente a la influencia rusa y china. Aliado crítico de EE.UU.: España comparte con Washington la idea de que el régimen actual es insostenible, pero es más prudente respecto a intervenciones militares y apuesta por procesos de negociación y garantías mínimas para evitar una guerra civil o un colapso estatal. En resumen: España no manda en el tablero, pero intenta que la transición no sea solo un “acuerdo entre EE.UU. y el chavismo”, sino que incluya también a la oposición y a la UE.

Futuro del chavismo: Tras la salida forzada de Maduro, el chavismo entra en su etapa más frágil, pero no desaparece automáticamente. No es solo una persona, es un sistema de poder: Chavismo significa:Control del aparato estatal (Fuerzas Armadas, tribunales, empresas públicas).Redes clientelares y de corrupción.Un discurso ideológico que todavía tiene base en sectores pobres y en parte del funcionariado.Dos posibles mutaciones del chavismo:Chavismo “pragmático” o “adaptado”. Acepta negociar con EE.UU. y otros actores internacionales. Renuncia a ciertas formas de represión abierta, pero intenta conservar cuotas de poder político, económico y militar. Delcy Rodríguez se parece a este perfil: dispuesta a ceder en petróleo y geopolítica a cambio de seguir gobernando o garantizar impunidad. Chavismo “duro” o “resistente” Sectores militares o políticos que ven la captura de Maduro como una humillación. Podrían buscar un cierre autoritario, más represión y menos negociación, incluso un “golpe interno” dentro del propio chavismo. Lo más probable a corto plazo: Una reconfiguración, no un fin inmediato: depuración de figuras quemadas, entrad de “caras nuevas” que venden una imagen más moderada, pero continuidad de muchas estructuras de poder bajo otro envoltorio

Futuro de Diosdado Cabello

Diosdado Cabello queda en una posición clave, pero también muy riesgosa, después de la captura de Maduro por Estados Unidos y la llegada de esta nueva etapa de transición forzada.

1. Dónde está parado hoy: Poder real, aunque sin cargo supremo: Aunque Delcy Rodríguez ocupe la presidencia encargada y Jorge Rodríguez controle la Asamblea Nacional, Cabello sigue siendo:jefe de una parte importante del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).Una figura con influencia en mandos medios y altos de las Fuerzas Armadas.Una referencia para el chavismo más duro, el que desconfía de negociar demasiado con EE.UU. Perfil de “guardián del proceso”: Su papel natural es el del hombre que garantiza que el chavismo no se “ablande” demasiado, que se mantenga la disciplina interna y que nadie entregue más de la cuenta en una eventual negociación.

2. Sus posibles caminos. Escenario A: El gran negociador detrás de bastidores. Cabello no se expone como figura principal para no ser objetivo directo de Washington.Conserva poder interno, controla cuotas en el partido y el ejército.Permite que Delcy/Jorge lleven la cara “moderada” hacia el exterior, mientras él se asegura de que cualquier transición mantenga protección e impunidad para el núcleo chavista. Escenario B: El gran perdedor de una transición pactada: Si EE.UU. y sectores del chavismo “pragmático” deciden ofrecer cabezas a cambio de alivio de sanciones y garantías, Cabello es uno de los nombres más pesados.Podría:Ser apartado a un segundo plano “por salud del proceso”.Terminar enfrentando presiones judiciales internacionales, aunque no necesariamente entrega inmediata. Escenario C: Foco de resistencia interna: Si parte del chavismo y de los militares sienten que Delcy/Jorge entregan demasiado a EE.UU., Cabello puede convertirse en el polo de resistencia:Bloquear reformas.Azuzar a las bases.Incluso impulsar una recomposición interna del poder.Este escenario aumenta el riesgo de fractura dentro del chavismo.

3. Lo más probable. Lo más realista a corto plazo es que Cabello siga siendo un actor de primer orden, pero más en la sombra: No puede romper abiertamente con Delcy/Jorge sin arriesgarlo todo. Tampoco puede alinearse sin reservas con una transición tutelada por EE.UU. Juega en equilibrio: protege su gente, sus intereses y su capacidad de veto, esperando ver hasta dónde llega el “nuevo orden” antes de mostrar todas sus cartas.

Impacto económico

La economía venezolana ya estaba devastada antes de esta crisis; ahora entra en una fase de recomposición condicionada desde fuera. Situación previa: Colapso del PIB, hiperinflación, destrucción de la infraestructura productiva. Uno de los mayores impagos soberanos del mundo desde 2017. Dependencia casi total del petróleo y de importaciones básicas.

Qué cambia con la salida de Maduro y la nueva etapa. Petróleo: EE.UU. y otros actores pueden facilitar cierta reapertura del sector petrolero (PDVSA) a cambio de control político y garantías comerciales. Eso puede dar más ingresos al Estado, pero bajo fuerte tutela externa. Deuda y sanciones: Se abre la puerta a: Renegociar la deuda. Levantar progresivamente algunas sanciones si hay pasos políticos visibles. Volver a atraer capital extranjero, pero muy vigilado y condicionado. Riesgo principal: Que la “recuperación” sea muy desigual: mejora macroeconómica, más dólares circulando, pero: Persistencia de pobreza extrema. Continuidad de élites enriquecidas. Dependencia brutal del petróleo y de decisiones de Washington. En otras palabras: puede haber más dinero, pero no necesariamente más justicia ni bienestar para la mayoría.

Posición de Rusia, China y Cuba: Aquí está uno de los puntos más sensibles: Rusia. Ha usado Venezuela como pieza geopolítica para presionar a EE.UU. en el “patio trasero” de Washington.Tiene intereses en petróleo, armas y presencia estratégica.La operación militar estadounidense que saca a Maduro del poder es un golpe directo a la influencia rusa en la región.  Moscú:  ya condenó la intervención.Trata de conservar contratos e inversiones.Pero tiene margen limitado para revertir el nuevo equilibrio de poder. China. Más pragmática: su prioridad son los créditos, inversiones y acceso a recursos.Ha sido un gran acreedor de Venezuela.Podría aceptar una transición siempre que se respeten sus intereses económicos y contratos firmados.No le interesa un conflicto abierto con EE.UU. en territorio venezolano, sino estabilidad para cobrar y seguir operando. Cuba: Es el aliado más íntimo del chavismo, con presencia en seguridad, inteligencia y cooperación médica.La muerte de militares cubanos en el ataque de EE.UU. tiene un enorme peso simbólico y político para La Habana.Cuba pierde parte de su influencia directa sobre el aparato venezolano, pero intentará mantener canales con cualquier gobierno que emerja, porque Venezuela ha sido una fuente clave de apoyo económico y energético.En resumen:Rusia y Cuba son los grandes perdedores estratégicos.China se reacomoda.EE.UU. domina el nuevo diseño, pero no sin resistencias.

Qué significa todo esto para la gente de a pie

Más allá de nombres y élites, lo que duele es esto: ¿qué cambia en la vida cotidiana? ¿Se puede conseguir trabajo? ¿Baja la violencia? ¿Tiene sentido pensar en volver?

1. Empleo y economía cotidiana. Persistencia de la precariedad: El país llega muy golpeado: el PIB se ha desplomado, la economía es precaria y “en vías de empeoramiento”, y la industria petrolera está profundamente dañada. Aunque haya reacomodo político, esto no se traduce rápido en buenos salarios ni empleos decentes. Posible “mejora desigual”: Con acuerdos petroleros y algo de alivio de sanciones, puede entrar más dinero. Pero lo más probable es:Mejora primero para élites conectadas con el poder.Un poco más de circulación de dólares en ciudades clave.Pero mucha gente seguirá con trabajos informales, pluriempleo y salarios que no alcanzan. Desigualdad brutal: Verás una Venezuela donde algunos viven casi como en burbuja (urbanizaciones, dólares, consumo), mientras la mayoría sigue ajustada al milímetro. Eso ya pasa y puede acentuarse.

2. Migración y posibilidad de regresar. Migración seguirá, al menos a corto/medio plazo: Mientras no haya señales claras de estabilidad económica, seguridad y reglas de juego más claras, la gente seguirá yéndose:Por falta de oportunidades.Por hartazgo de la incertidumbre.Por miedo a que cualquier transición se estanque. ¿Regresos? Muy selectivos al principio: Los primeros en pensar en volver suelen ser:Quienes tienen negocios que pueden beneficiarse de reconstrucción o contratos.Profesionales con ofertas concretas (energía, construcción, logística, ONG, organismos internacionales). Para la mayoría, el regreso solo sería razonable si ven:Ingresos más estables.Menos riesgo de violencia y persecución.Servicios mínimos funcionando (luz, agua, salud).No es tanto “¿amo a mi país?” sino “¿puedo vivir allí sin destruir mi vida y la de mi familia?”.

3. Seguridad y vida diaria. Inseguridad seguirá siendo un problema serio: Aun con reacomodo político, las redes de crimen organizado, grupos armados y corrupción institucional no desaparecen de la noche a la mañana.La gente de a pie puede experimentar:Zonas “tranquilas” donde el control (del Estado o de grupos) es fuerte y no conviene crear ruido.Otras zonas abandonadas, con delincuencia, extorsión y desprotección. Represión y miedo político: En una transición controlada, el gobierno puede bajar un poco la represión más visible para ganar legitimidad internacional, pero:Seguirá habiendo vigilancia sobre disidencia real.Activistas, periodistas y opositores seguirán midiendo cada paso.

4. Esperanza y desgaste emocional. Cansancio profundo: Años de crisis generan algo más duro que rabia: agotamiento. La gente se acostumbra a sobrevivir en modo “día a día” y desconfía de cualquier promesa de cambio. Ventana de cambio limitado: Sin embargo, una transición —aunque sea controlada— puede abrir pequeñas grietas:Más organización comunitaria.Más presencia de ONG.Espacios para emprender, estudiar o moverse un poco mejor.No es la liberación soñada, pero puede ser un leve alivio comparado con los peores años.

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