
Víctor Travezaño M(director de Cooperando).
A pocas semanas de las elecciones andaluzas, el escenario político se mueve entre la continuidad y la incertidumbre. Las encuestas sitúan al Partido Popular de Juanma Moreno como favorito para revalidar el Gobierno, pero la clave no está solo en el porcentaje de voto, sino en cómo se reparten los escaños provincia a provincia. Andalucía vota en ocho circunscripciones que pueden alterar por completo la aritmética final y, con ella, las alianzas necesarias para formar Ejecutivo.
Un mapa provincial que inclina la balanza
Aunque el PP aparece como primera fuerza en todas las provincias, el comportamiento electoral es muy desigual. Cada territorio aporta matices que pueden decidir si Moreno gobierna en solitario o necesita apoyos externos.
Almería: el bastión de la derecha
Almería se mantiene como uno de los territorios más favorables al bloque conservador. El PP domina con holgura y Vox suele obtener aquí algunos de sus mejores resultados. El PSOE conserva presencia, pero sin capacidad para disputar la primera posición. Un escaño en juego entre Vox y la izquierda alternativa podría ser determinante en el reparto final.
Cádiz: la provincia más volátil
Cádiz es una de las circunscripciones más imprevisibles. El PP ha avanzado con fuerza en los últimos años, pero el PSOE mantiene un suelo relevante. La izquierda alternativa conserva implantación en áreas urbanas y rurales, lo que complica el reparto de restos. Es una de las provincias donde un puñado de votos puede mover un escaño entre tres partidos.
Córdoba: la izquierda resiste, pero el PP avanza
Córdoba conserva parte de su tradición progresista, aunque el PP ha logrado consolidarse como primera fuerza. La presencia histórica de IU permite a Por Andalucía aspirar a escaño propio. La participación será decisiva: una movilización baja favorecería al bloque conservador.
Granada: equilibrio inestable
Granada presenta un reparto muy ajustado. El PP lidera, seguido de un PSOE que intenta frenar su caída. Vox mantiene opciones sólidas y la izquierda alternativa podría entrar gracias al voto urbano. La provincia es especialmente sensible a variaciones de participación.
Huelva: el PSOE intenta contener la erosión
Huelva es uno de los pocos territorios donde el PSOE aún conserva opciones de mantener posiciones. El PP, sin embargo, ha recortado distancias y ya compite por la primera plaza. Vox se mueve por debajo de su media regional. Aquí el PSOE podría amortiguar parte del retroceso general.
Jaén: el último bastión socialista
Jaén ha sido históricamente un feudo del PSOE, pero la tendencia apunta a un avance sostenido del PP. Vox tiene menos fuerza que en otras provincias. Si los socialistas pierden terreno también aquí, la mayoría absoluta del PP se vuelve más probable.
Málaga: la gran fortaleza popular
Málaga es el motor electoral del PP. La capital y la Costa del Sol consolidan una ventaja amplia, mientras Vox también obtiene buenos resultados. La izquierda alternativa tiene dificultades para competir. Es la provincia donde el PP puede compensar pérdidas en otros territorios.
Sevilla: el corazón del PSOE, cada vez más disputado
Sevilla sigue siendo el principal bastión socialista, aunque el PP ha logrado acercarse como nunca. La izquierda alternativa mantiene presencia en zonas urbanas. Si el PP lograra superar al PSOE en esta provincia, la mayoría absoluta quedaría prácticamente asegurada.
Los pactos posibles: tres escenarios para la noche electoral
La gobernabilidad dependerá de apenas dos o tres escaños. Con un Parlamento de 109 diputados, la mayoría absoluta se sitúa en 55. Las encuestas dibujan tres escenarios principales.
Escenario 1: mayoría absoluta del PP
Si el PP alcanza entre 56 y 57 escaños, gobernaría en solitario sin necesidad de apoyos estables. Vox quedaría relegado a un papel secundario y la izquierda, fragmentada, se limitaría a la oposición. Es el escenario más cómodo para Moreno.
Escenario 2: el PP se queda en el filo (54–55 escaños)
Es la situación más probable según los sondeos.
- Con 55, el PP podría gobernar solo, aunque con una legislatura ajustada.
- Con 54, necesitaría al menos la abstención de Vox en la investidura y acuerdos puntuales durante la legislatura. Vox ganaría capacidad de presión, aunque el PP intentaría evitar un pacto visible.
Escenario 3: el PP baja de 53 escaños
Menos probable, pero posible si la izquierda se moviliza y el PP pierde fuerza en provincias clave. En este caso, la única mayoría viable sería un acuerdo PP–Vox, probablemente con entrada de Vox en el Gobierno o un pacto muy estructurado. La suma de PSOE y las fuerzas de izquierda difícilmente alcanzaría para formar una alternativa.
Conclusión: una elección que se decide en los márgenes
La batalla electoral andaluza no se resolverá solo en los grandes titulares, sino en los restos provinciales y en la capacidad de cada partido para movilizar a su electorado. Málaga, Sevilla, Cádiz y Granada serán decisivas para inclinar la balanza. Un escaño arriba o abajo puede marcar la diferencia entre un Gobierno en solitario del PP o una legislatura condicionada por Vox.
Trayectoria y antecedentes de los candidatos andaluces
Juanma Moreno (PP): del aparato orgánico a líder hegemónico
Juan Manuel Moreno Bonilla ha recorrido un camino largo dentro del Partido Popular antes de convertirse en el dirigente más sólido del centro‑derecha andaluz. Procedente de las juventudes del partido, su carrera se forjó en los engranajes internos: cargos orgánicos, responsabilidades institucionales y un perfil dialogante que le permitió sobrevivir a varias etapas convulsas del PP.
Su salto definitivo llegó en 2014, cuando fue designado candidato a la Junta en un momento en que el PP andaluz estaba debilitado. Tras un primer intento fallido, Moreno logró en 2018 lo que parecía imposible: arrebatar el Gobierno al PSOE después de casi cuatro décadas. Su estilo moderado, su apuesta por la estabilidad y su capacidad para ocupar el centro político han sido claves para consolidar su liderazgo.
Hoy llega a las elecciones como presidente en ejercicio y figura dominante del panorama andaluz, con una imagen de gestor pragmático que ha ampliado el espectro electoral del PP.
María Jesús Montero (PSOE): una figura nacional que vuelve a su territorio
María Jesús Montero es una de las dirigentes socialistas con mayor peso político en España. Su trayectoria combina gestión autonómica y proyección estatal: fue consejera en varios gobiernos andaluces y posteriormente ministra de Hacienda y vicepresidenta primera del Gobierno de España.
Su perfil técnico, su capacidad negociadora y su presencia constante en la política nacional la convirtieron en una de las voces más reconocibles del PSOE. Su regreso a Andalucía como candidata supone un intento del partido por recuperar impulso en un territorio que fue su bastión histórico.
Montero llega con experiencia, notoriedad y conocimiento profundo de la administración, pero también con el reto de reconectar con un electorado que ha cambiado y que ya no responde automáticamente al voto socialista.
Manuel Gavira (Vox): consolidación de un liderazgo interno
Manuel Gavira ha sido durante la legislatura uno de los portavoces más visibles de Vox en Andalucía. Su trayectoria política se ha desarrollado íntegramente dentro del partido, donde ha ido ganando peso como figura disciplinada y alineada con la estrategia nacional de la formación.
Su estilo directo y su insistencia en temas como seguridad, inmigración o gestión pública lo han convertido en un referente para el electorado más conservador. Gavira representa la apuesta de Vox por un liderazgo estable en la comunidad, tras años de cambios internos y tensiones organizativas.
Su objetivo en estas elecciones es recuperar influencia parlamentaria y situar a Vox como actor imprescindible en la gobernabilidad, especialmente si el PP no alcanza la mayoría absoluta.
Antonio Maíllo (Por Andalucía / Sumar): el regreso del referente de IU
Antonio Maíllo es uno de los dirigentes más respetados dentro del espacio de la izquierda alternativa. Profesor de formación, fue coordinador general de IU Andalucía y candidato a la Junta en 2015, donde destacó por su perfil pedagógico y su capacidad para articular discursos ideológicos sin perder claridad.
Tras un periodo alejado de la primera línea por motivos personales, Maíllo regresó a la política como figura de consenso dentro del proyecto de Sumar en Andalucía. Su vuelta ha sido interpretada como un intento de recomponer un espacio fragmentado y recuperar parte de la credibilidad perdida.
Su reto es doble: mantener representación y evitar que la división del espacio progresista penalice aún más a la izquierda.
Juan Antonio Delgado (Podemos): del activismo policial a la política institucional
Juan Antonio Delgado, guardia civil de profesión, se dio a conocer como portavoz de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), donde defendió mejoras laborales y derechos profesionales. Su activismo lo llevó a la política, primero como diputado en el Congreso por Podemos y ahora como candidato autonómico.
Delgado combina un discurso social con un perfil de seguridad pública poco habitual en la izquierda. Su candidatura busca mantener la presencia de Podemos en el Parlamento andaluz en un momento de fuerte competencia interna dentro del espacio progresista.
José Ignacio García (Adelante Andalucía): la apuesta andalucista de izquierdas
José Ignacio García procede del ámbito educativo y del activismo social. Es uno de los referentes de Adelante Andalucía, el proyecto liderado por Teresa Rodríguez que reivindica una izquierda andalucista, autónoma y crítica con las direcciones estatales.
Su trayectoria se ha centrado en la defensa de los servicios públicos, la identidad andaluza y la autonomía política del territorio. Representa una corriente que busca diferenciarse tanto del PSOE como de Sumar y Podemos, con un discurso más territorializado