
Historia de Laura Martin Sanjuan
El ministro de Defensa de Ucrania, Mykhailo Fedorov, ha anunciado la compra de 25 mil robots para el frente de guerra en su ofensiva contra Rusia. Una manera de evitar pérdida de vidas humanas tras más de cuatro años de conflicto, y conseguir que “el 100% de la logística en primera línea sea gestionada por sistemas robóticos”. El nuevo pedido duplica al realizado en 2025, un dato que muestra la evolución tecnológica y de experimentación realizada estos últimos 12 meses.
El ejército ucraniano del 214.º Batallón de Asalto Independiente OPFOR controla la plataforma ucraniana de vehículos terrestres no tripulados Rys Pro, equipada con una torreta con ametralladora controlada a distancia, durante un entrenamiento. © Serhii Mykhalchuk/Global Images Ukraine

Se han presupuestado 212 millones de euros para 19 contratos, y se busca que haya un desarrollo industrial propio, que los fabricantes sean nacionales, y convertir su industria de defensa en punta de lanza del país, tal y como ya está sucediendo, ya que unidades ucranianas se están desplazando por Europa para mostrar a otros ejércitos su trabajo tecnológico, especialmente en el desarrollo de drones, como pudimos ver hace unos días con La Legión en Almería.
A nivel operativo, la utilidad de estos ‘robots’ es ya una realidad más que demostrada: sólo en el primer trimestre de lo que llevamos de año, estos UGV (Unmanned Ground Vehicles), ya han realizado 21.500 misiones de logística y evacuación.
Fedorov enfatizó que la estrategia sigue siendo pragmática, priorizando “sistemas de ataque terrestres eficaces y económicos que el Estado pueda desplegar rápidamente”. Una eficacia que quedó perfectamente demostrada recientemente con la captura de una posición rusa realizada exclusivamente con sistemas no tripulados, una operación elogiada por el presidente Zelenski, en la quedrones y robots terrestres obligaron a los rusos a rendirse sin bajas entre la infantería ucraniana.
Estos vehículos terrestres no tripulados cumplen su función más importante: salvar la vida de los soldados, ya que pasan menos tiempo expuestos al fuego enemigo. Pero tienen más funciones, se pueden utilizar en sectores como la agricultura, la minería y la construcción para tareas como el transporte de materiales, la inspección y la cartografía del terreno; pueden ser diseñados para desplazarse entre escombros y entornos peligrosos con el fin de localizar y ayudar a heridos, y se llegan a emplear en entornos urbanos para operaciones de vigilancia, patrullaje y control de accesos.