Guerra en Ucrania y Rusia: una contienda que se redefine desde el aire

Víctor Travezaño M(director de Cooperando)

Madrid, julio de 2026. Cuatro años después del inicio del conflicto, la guerra entre Ucrania y Rusia se mantiene sin avances territoriales decisivos. La lucha se ha transformado en una guerra tecnológica y aérea, marcada por ataques masivos con drones y misiles, y por un desgaste humano y económico que afecta a ambos países.

Escalada aérea

Ucrania ha intensificado sus ataques con drones de largo alcance, golpeando refinerías, depósitos de combustible y barcos rusos en el mar de Azov. En apenas cuatro días, logró impactar 35 buques rusos, generando una crisis de combustible en varias regiones de Rusia. Moscú respondió con una ofensiva aérea masiva: 847 drones y más de 100 misiles balísticos fueron lanzados contra ciudades ucranianas como Kiev y Járkov. La defensa antiaérea ucraniana, reforzada con sistemas Patriot, solo logró interceptar una fracción de los proyectiles.

Las líneas de combate apenas se han movido en los últimos meses. Rusia busca consolidar el control del Donbás, pero los avances son mínimos. Ucrania, por su parte, ha optado por una estrategia de desgaste, centrada en atacar infraestructura energética y logística rusa más que en recuperar terreno. Hay un estancamiento terrestre en esta guerra

Regiones liberadas por Ucrania

Desde 2022, Ucrania ha recuperado amplias zonas del país: Járkov, liberada casi por completo tras la contraofensiva de 2022. Jersón, retomada en noviembre de 2022. Zaporiyia y Donetsk, con avances parciales entre 2023 y 2025. Crimea, aún bajo control ruso, ha sido blanco de ataques aéreos y marítimos.

El conflicto ha dejado más de dos millones de bajas. Según el Center for Strategic and International Studies (CSIS), Rusia acumula entre 400.000 y 450.000 muertos, mientras que Ucrania registra entre 525.000 y 625.000 bajas. La relación de pérdidas llegó a 8 a 1 en 2026, reflejando la intensidad del desgaste.

El Kremlin insiste en que negociar es “imposible” mientras Kiev mantenga su postura de resistencia total. Ucrania considera que los ataques rusos demuestran la falta de voluntad de Moscú para alcanzar un acuerdo. Estados Unidos y la Unión Europea observan con preocupación la prolongación del conflicto y el riesgo de una crisis regional más amplia.

En Rusia, la guerra ha provocado escasez de combustible y una economía cada vez más militarizada. En Ucrania, pese a los ataques nocturnos, la vida diurna en Kiev mantiene cierta normalidad, con fuerte apoyo popular al presidente Zelenski y a las fuerzas armadas.

La guerra entre Ucrania y Rusia se ha transformado en una contienda de resistencia y tecnología, donde los drones y misiles reemplazan a los tanques y las trincheras. Sin avances territoriales significativos, el conflicto se prolonga en una lucha de desgaste que redefine el equilibrio militar europeo.

Rusia–Ucrania: el conflicto entra en una fase decisiva y sin fecha de cierre

Madrid, julio de 2026. El conflicto entre Rusia y Ucrania atraviesa su cuarto año con una intensidad que no da señales de disminuir. Los frentes se mantienen activos en el este y sur de Ucrania, mientras las potencias internacionales ajustan sus estrategias ante un escenario que podría prolongarse hasta 2027.

Plazos inciertos y desgaste prolongado

Las sanciones europeas extendidas hasta julio de 2027 reflejan la expectativa de una guerra larga. Rusia continúa sus ofensivas en Donetsk y Zaporiyia, mientras Ucrania enfrenta la escasez de sistemas Patriot y un desgaste humano y logístico considerable. Analistas militares coinciden en que ninguna de las partes está cerca de una victoria decisiva, y el conflicto podría derivar en un estancamiento prolongado.

Escenarios posibles: Estancamiento prolongado: el más probable. Las líneas de frente se estabilizan y el conflicto se convierte en una guerra de desgaste. Escalada regional: riesgo creciente de expansión hacia Bielorrusia o el Mar Negro, con ataques masivos y drones iraníes. Acuerdo parcial: posible alto el fuego sin resolución territorial definitiva. Victoria militar: improbable en el corto plazo, dada la paridad de fuerzas y la dependencia ucraniana de apoyo externo.

🌍 Actores internacionales

El conflicto involucra a más de treinta países directa o indirectamente.

Apoyo a Ucrania: Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido, Polonia y los países bálticos lideran la asistencia militar y económica.

Apoyo a Rusia: Bielorrusia, Irán y Corea del Norte aportan logística y armamento; China mantiene apoyo económico sin intervención militar.

Organismos internacionales: la OTAN refuerza su presencia en Europa del Este, mientras la ONU insiste en negociaciones que Moscú sigue vetando.

El frente se extiende desde Járkov hasta Mariúpol, con zonas ocupadas por Rusia en el este y contraofensivas ucranianas en el sur. Las ciudades de Donetsk, Sloviansk, Kramatorsk y Zaporizhzhia concentran los combates más intensos. El Mar Negro y el Mar de Azov siguen siendo puntos estratégicos para el control marítimo y energético.

El conflicto Rusia–Ucrania se ha convertido en una guerra de resistencia prolongada, con implicaciones globales que van más allá del campo de batalla. La comunidad internacional observa con preocupación cómo el equilibrio militar y político se redefine en Europa del Este.

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