No se puede aceptar que el gobierno de Estados Unidos busque interferir en la justicia colombiana ni que promueva pisotear un principio básico de nuestro Estado de derecho.
En su mejor versión, el mensaje del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, muestra una profunda ignorancia sobre cómo opera la división de poderes en Colombia. O bueno, en cualquier democracia. En su peor versión, el funcionario está haciendo lo mismo que su jefe, Donald Trump, quien califica de persecución política cualquier tipo de investigación contra sus aliados y no ha escatimado esfuerzos por estigmatizar a los jueces que han buscado hacer contrapeso a los abusos de su administración. En cualquier caso, lo que no se puede aceptar es que el gobierno de Estados Unidos busque interferir en la justicia colombiana ni que promueva pisotear un principio básico de nuestro Estado de derecho.
Sabíamos que la decisión contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez iba a causar polarización en Colombia. Era de esperarse en un país donde el debate público lleva años secuestrado por los extremos y la falta de criterio al momento de enfrentar realidades complejas.
Lo que es inédito, y debe ser rechazado por todas las fuerzas políticas, es que nuestro principal aliado comercial y político decida intervenir en la soberanía de nuestro país con afirmaciones falsas, peligrosas y francamente ofensivas. Eso, ni más ni menos, fue lo que hizo el secretario Rubio y lo que algunos otros congresistas de Estados Unidos han replicado. Al hacerlo creen estar defendiendo a un líder político, pero lo único que logran es afectar la democracia y las instituciones colombianas.
Cuando se supo el sentido de fallo de la jueza Sandra Heredia, el secretario Rubio publicó un mensaje breve en su cuenta de X. “El único crimen del expresidente colombiano (Álvaro) Uribe ha sido pelear sin descanso y defender a su patria. El uso como arma del Poder Judicial de Colombia por parte de jueces radicales ha sentado ahora un precedente preocupante”, dijo. Si se tratara de una simple opinión, no merecería mayor comentario. Pero por tratarse del representante de la política exterior estadounidense, es importante hacerle varias correcciones al secretario.
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