El Senado muta para hacer frente al sanchismo

La ola de reformas de esta legislatura le permite ejercer como contrapoder del Gobierno más allá de su función de cámara territorial

Los escándalos y la bronca política constante han opacado las cuatro reformas del Senado que el PP ha implementado en los últimos dos años y medio gracias a su mayoría absoluta en la Cámara Alta, y que, analizadas en conjunto, suponen una mutación de fondo. El Senado tiene ahora más funciones legislativas y de control al Gobierno que en 2023 y con ellas está ejerciendo un papel de contrapoder que va más allá de su función de cámara de representación territorial.

Desde el inicio de la legislatura, el Ejecutivo y el Congreso han abusado de sus poderes para debilitar al Senado, pero lo que han terminado provocando es su refuerzo. Y es que todas estas reformas se han aplicado como reacción a un sanchismo que pretendía anular esta cámara por la mayoría absoluta que los populares ostentan en ella, y como estrategia política de estos últimos precisamente para intentar explotarla frente a un Congreso donde se encuentran en minoría.

El origen, frenar el abuso de la urgencia

El proceso de mutación comenzó en noviembre de 2023 con una reforma para que el Senado pueda decidir si tramita una ley por vía urgente o no. Hasta entonces, tanto el Gobierno como el Congreso podían imponerle esta tramitación que, por mandato constitucional, solo da 20 días para todo el proceso: estudio, debate y enmiendas.

El PSOE y Sumar venían abusando de esta calificación para recortar así la capacidad de intervención del Senado en el proceso legislativo, al mismo tiempo que abusaban de la aprobación de reales decretos leyes que ni siquiera pasan por esta cámara.

Los socialistas recurrieron la reforma ante el Tribunal Constitucional, que les dio la razón, pero antes del fallo los populares realizaron una segunda reforma en marzo de 2025 con distinta redacción, pero el mismo sentido. Los socialistas también la han recurrido, pero, de momento, se sigue aplicando y, gracias a ella, ni el Gobierno ni el Congreso están pudiendo forzar a la Cámara Alta a tramitar leyes por vía urgente.

El pulso territorial con la Moncloa

La segunda reforma de fondo no tardó en llegar. En noviembre de 2024, ante el ninguneo de la Moncloa a las autonomías del PP de cara a la Conferencia de Presidentes, el partido que preside Alberto Núñez Feijóo decidió cambiar el Reglamento para que los senadores puedan incluir, por mayoría absoluta, puntos en el orden del día de esta reunión.

Al poder influir en los temas a abordar en este cónclave, el Senado refuerza su capacidad para proyectar la posición de las autonomías gobernadas por la oposición en situación de distinta mayoría política en ambas cámaras.

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