La aseguradora rechaza “firmemente las acusaciones” sobre sus vínculos con Israel y los organizadores asumen el coste de la decisión y siguen “adelante con la convocatoria”, que arranca este jueves
Faltaban apenas 48 horas para el arranque de la tercera edición del Festival de las Ideas en Madrid, que se celebra entre el 17 y el 20 de septiembre, cuando este martes por la mañana se hizo público un comunicado en el que más de dos decenas de participantes ponían en suspenso su contribución a esta gran cita cultural. El cineasta Rodrigo Sorogoyen, la escritora Alana S. Portero, el artista El Niño de Elche, el filósofo Paul B. Preciado, entre otros, firmaban un escrito —al que fueron sumándose más nombres hasta superar la treintena de un total de los cerca de 100 invitados al certamen—, en el que anunciaban que no asistirían a los actos en los que estaba prevista su presencia hasta que el festival no se comprometiera “públicamente a desvincularse de Allianz y a no aceptar apoyos económicos, ni en esta ni en futuras ediciones, de entidades que colaboran con el Estado de Israel en la destrucción del pueblo palestino”.
Horas después, Allianz se retiraba como patrocinador de esta cita. “Es imposible ya quitar el nombre de los programas de mano, pero Allianz se desvincula del festival. Asumimos el coste para poder seguir adelante con la convocatoria”, explicaban los organizadores, la empresa cultural La Fábrica y el Círculo de Bellas Artes.
Ambas entidades lanzaron una respuesta oficial pasadas las tres de la tarde, donde señalaban que la suspensión del patrocinio de Allianz era consensuado. El festival, por tanto, “continúa con su programación completa, reafirmando su compromiso con el mantenimiento de un espacio de reflexión que considera fundamental para el fomento del pensamiento crítico”, indicaba el escrito. “Ambas partes coinciden en que el festival debe seguir siendo un espacio dedicado al intercambio libre de ideas, al debate abierto y a la diversidad de perspectivas, sin que ninguna controversia externa desvíe la atención de su programación, sus participantes o su público”.
A esta nota se sumó poco después la respuesta de Allianz: “Rechazamos firmemente las acusaciones vertidas contra nuestra compañía y respaldamos nuestras prácticas empresariales responsables. No queremos que este debate desvíe la atención del Festival de las Ideas, de sus organizadores, participantes o público. Por ello, hemos decidido retirarnos del patrocinio para que el evento pueda celebrarse según lo previsto”.
En la nota de los participantes que amenazaban con ausentarse del festival si la empresa alemana mantenía el patrocinio se apuntaba: “El gigante alemán de seguros, Allianz, es hoy en día el mayor comprador mundial de bonos del Estado israelí y, por tanto, financiador fundamental del genocidio en curso”. Y añadía: “Allianz no puede alegar desconocimiento porque su nombre figura en el informe de 2025 de la relatora de Naciones Unidas Francesca Albanese, titulado De la economía de la ocupación a la economía del genocidio, por la compra de esos bonos, cuya inversión ha multiplicado por tres desde entonces”.
La aseguradora alemana era hasta el martes el patrocinador oficial del evento, que también cuenta con la colaboración de Redeia, CaixaBank y The Cocktail. El festival recibe además apoyo institucional del Ministerio de Cultura, la Dirección General del Libro, la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de Madrid, el Ministerio de Sanidad, el Ministerio de Juventud e Infancia, el Consejo de Juventud de España, las embajadas de Francia y Alemania, el Foro Cultural de Austria, la Casa de Asia y la Fundación Casa de México de España. Cuenta también con nueve medios asociados, entre los que está EL PAÍS.
Además de las conversaciones entre los invitados, el programa cuenta con actividades escénicas, paseos filosóficos, visitas a exposiciones, talleres y varios speaker’s corner en plena calle. El punto central de las actividades era, como en las dos anteriores ediciones, el Escenario Allianz, en la plaza de España, pero este año cambiará su nombre para dejar fuera a Allianz. El festival incluye actividades en las fundaciones Ramón Areces y Ortega Marañón, en Casa de México, CaixaForum, el Ateneo, la Casa del Libro en Gran Vía y en pequeños escenarios en las calles Bailén, Alcalá y Montera, así como en el Círculo de Bellas Artes.
Antes de que se anunciara la retirada de Allianz del festival los organizadores explicaron que harían todo lo posible por sacar adelante la convocatoria. “No queremos que la ciudadanía pierda este espacio de reflexión y debate que lleva ya dos años en marcha y en el que ha habido posturas propalestinas”, explicaron. Entre otros actos en esta línea citaron la conferencia inaugural del año pasado a cargo de Pankaj Mishra, en el que el intelectual se refirió en el escenario Allianz Plaza de España a la situación en Gaza y afirmó que el colonialismo no había desaparecido.
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, también afirmó antes de que se hiciera pública la retirada del patrocinador, que no le gustaba la presencia de empresas vinculadas a Israel en actividades culturales, pero señaló que debía ser la organización del festival la que tomara “sus propias decisiones”.
Entre los firmantes que habían denunciado la participación de Allianz hay personalidades de distintos ámbitos de la cultura como Inés Hernand, Marta Sanz, Remedios Zafra o Rocío Molina. “Tomamos esta decisión desde la diversidad de voces y de perspectivas, pero unides en una posición común de solidaridad con el pueblo palestino y de rechazo a cualquier forma de complicidad cultural o empresarial con la vulneración de los derechos humanos”, planteaban en el comunicado. “La cultura no es un espacio neutro: es un campo atravesado por relaciones de poder, intereses económicos y conflictos políticos. Un Festival de las Ideas que hace del cuerpo su tema central de reflexión no puede, al mismo tiempo, contribuir a blanquear a los actores económicos que permiten que tenga lugar un exterminio, una ocupación y un apartheid”.
Los firmantes no pretendían, aseguraron, señalar a la organización del festival. “Al contrario, esperamos que este gesto sirva para abrir una reflexión colectiva, para que el festival revise sus vínculos y, ojalá, para que dé una respuesta pública, positiva e implicada, que nos permita sumarnos a los debates y hacer de ellcasi cos un lugar de pensamiento y de ampliación del espacio democrático. Creemos en una cultura comprometida con la justicia, los derechos humanos y la dignidad de todos los pueblos”.
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