El desierto de Nevada ha vuelto a convertirse en el escenario de un hallazgo geológico sin precedentes. La firma estadounidense 3 Proton Lithium (3PL) anunció los resultados actualizados de su proyecto Railroad Valley, confirmando la presencia de un recurso de 1,78 millones de toneladas de tungsteno.
El depósito es más de cinco veces mayor que la segunda mayor reserva conocida de este metal en Estados Unidos y alcanza un valor estimado en el subsuelo de unos 152.000 millones de dólares solo en tungsteno. Así, la compañía sostiene que, de comprobarse su viabilidad económica, el volumen disponible podría abastecer durante décadas o incluso más tiempo parte de las necesidades estadounidenses. De igual forma en el yacimiento se encuentran grandes cantidades de otros metales como litio, potasa y borato, materiales clave para la industria química y tecnológica.
Un golpe duro para el monopolio chino
China controla aproximadamente el 80% de la producción mundial de tungsteno. Mientras Pekín ha apretado el control con restricciones a la exportación de derivados del wolframio, Estados Unidos no produce tungsteno de forma comercial desde 2015 y depende casi al 100% de las importaciones.
Como declaró Kevin Moore, presidente y director financiero de 3PL al Financial Times acerca del hallazgo en Nevada: “Esto no es una historia de minería; es una historia de seguridad nacional”. De esta forma pretende advertir cómo Estados Unidos abandonó la extracción nacional de tungsteno hace aproximadamente una década y ahora depende de las importaciones, mientras China domina el suministro mundial.
¿Por qué es tan importante el tungsteno?
Se trata de uno de los metales más duros, densos y resistentes al calor del planeta. Este se utiliza habitualmente en construcción relacionada con defensa y aeroespacial, como blindajes, munición perforante, motores de reacción, misiles y herramientas de precisión. Así mismo es un material muy habitual en industria pesada y equipos electrónicos.
La NASA se opone a la actividad minera
Aproximadamente un tercio de la zona de concesión está bloqueada por la Oficina de Administración de Tierras (BLM) a petición de la NASA. La agencia espacial utiliza las llanuras secas de Railroad Valley para calibrar los instrumentos ópticos de sus satélites y sostiene que las operaciones industriales o mineras de la compañía allí podrían modificar las características físicas de la superficie y afectar esas mediciones.
Por su parte, 3PL pretende avanzar con los permisos necesarios para desarrollar Railroad Valley y, al mismo tiempo, busca que se revise la restricción sobre los terrenos utilizados por NASA.
Así, si EE. UU. logra superar los trámites regulatorios y territoriales que rigen la región, Railroad Valley podría convertirse en el pilar central para reducir la dependencia de la cadena de suministro global dominada por Pekín.
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