La «pesadilla» de los drones cerca de Barajas: La negligencia se castiga con 90.000 euros de multa

La mayoría de los incidentes están provocados por descuidos o ignorancia de los propietarios particulares de estos aparatos

La presencia de drones en las inmediaciones del aeropuerto de Barajas se ha convertido en una suerte de día de la marmota (con tres incidentes graves en cuatro años), provocando alteraciones en el normal funcionamiento de la frontera aérea del país. En la mayoría de los casos, según explican fuentes de Interior, estos avisos suelen deberse a la «negligencia de los dueños de estos aparatos» que desconocen la legislación y tienen problemas a la hora de manejarlos. Sin embargo, pese a las pequeñas dimensiones de los drones comerciales que pueden adquirirse en cualquier tienda, advierten que su impacto con una aeronave puede provocar «circunstancias nefastas».

Con la autoría de los vuelos que provocaron el desvío de 21 aviones y cerca de cinco horas de retrasos durante la tarde del miércoles aún por esclarecer, desde Aena y Enaire se devuelven mutuamente la pelota sobre la responsabilidad. Los primeros inciden en que se trata de «un protocolo de seguridad que no se activa por capricho», y los segundos manifiestan que «es algo que ha sucedido en el aeropuerto» y remiten a los primeros.

¿Qué debe pasar para desviar el tráfico aéreo del principal aeropuerto de España durante minutos? Fuentes de Interior explican que «para activar el protocolo de respuesta ante la detección de un dron en las cercanías de un aeropuerto, es necesario que observadores cualificados confirmen su presencia; esto incluye a dos pilotos de distintas aerolíneas o a un agente de las fuerzas de seguridad». Una vez que se han cumplido estos requisitos, los agentes de la Guardia Civil, especializados en seguridad operacional, se desplazan al lugar y, si es necesario, «se neutraliza el dron con fusiles jammer (inhibidores)».

En caso de que se encuentre al responsable, cosa que no siempre sucede, el propietario se enfrenta a sanciones que pueden alcanzar los 90.001 euros para personas físicas y hasta 225.000 euros para empresas del sector.

En el caso de este miércoles, 6 de noviembre de 2024, un dron avistado a las 19:14 horas en las inmediaciones del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas llevó a la suspensión temporal de las operaciones por motivos de seguridad. La medida implicó desviar 21 vuelos de los 1.034 programados ese día provocando una «pesadilla en la gestión de vuelos» que se prolongó provocando retrasos hasta cerca de las las 23:45 horas.

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Valeria Talavera. – Asistente Web Digital

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