Brasil se topa con un muro en su negociación por el tarifazo con Trump

Ante la indiferencia de Estados Unidos, el Gobierno de Lula prepara un rescate para los sectores afectados por los aranceles del 50%

Los intentos negociadores de Brasil para evitar la subida de los aranceles al 50% se han topado con un muro de indiferencia en la Casa Blanca. Desde que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el tarifazo para Brasil (el más alto en todo el mundo) el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva anunció que no saldría de la mesa de diálogo hasta alcanzar un acuerdo. El problema es que no ha habido mesa, ni diálogo.

A pocas horas de que llegue el temido 1 de agosto, cuando en principio entrará en vigor el tarifazo, el clima en Brasil es de desánimo y resignación. Washington no coge el teléfono. Tanto el Gobierno como los empresarios brasileños creen que hay poco margen de maniobra, porque las razones para el castigo a Brasil no son estrictamente políticas. Trump vinculó la subida de los aranceles a la supuesta “caza de brujas” contra el expresidente Jair Bolsonaro, que se encuentra en medio de un juicio por presunto intento de un golpe de Estado que podría saldarse con más de 40 años de cárcel. Lula ha dicho repetidamente que Brasil es una democracia plena, con separación de poderes, y que nadie interferirá en la Justicia ni en la soberanía del país.

Tras la estupefacción que dejaron los mensajes de Trump, Lula puso al frente de las negociaciones a su vicepresidente y ministro de Industria y Comercio, Geraldo Alckmin. El veterano político se reúne diariamente con los representantes de los sectores y empresarios que se verán más afectados, pero no consigue abrir una vía de diálogo con la administración Trump. “Todos los días llama a alguien, pero nadie quiere hablar con él”, se quejaba Lula hace unos días.

Alckmin llegó a hablar durante una hora con el secretario de Comercio de Trump, Howard Lutnick, pero la conversación no resultó en avances tangibles. Lula tampoco ha llamado a Trump (nunca han hablado, ni en persona ni por teléfono). El líder brasileño espera un primer gesto del republicano, mientras su entorno pide prudencia y preparar el terreno ante el temor de que Trump lleve a cabo una de sus humillaciones en público.

Proporcionado por elpais.es – La noticia completa aquí
Área de Comunicaciones – Cooperando

Languages