Parece contradictorio, pero el entrenamiento de fuerza puede mejorar la salud cardiovascular con la misma eficacia que el aeróbico (si se combina con cardio), dice un nuevo estudio
Puede parecer paradójico, pero lo cierto es que elevar las pulsaciones al realizar un entrenamiento de fuerza (con pesas, por ejemplo) puede ser lo mejor para fortalecer la salud cardiovascular. Eso sí, hay que combinarlo con un poco de cardio. Es el resultado de una nueva investigación que sugiere que esta combinación cardio-fuerza reduce el riesgo de cardiopatías con la misma eficacia que las rutinas exclusivamente aeróbicas, que son las que recomienda la Asociación Americana del Corazón (AHA) o la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Estudios anteriores también han luchado contra las reticencias que habitualmente encontramos en lo que respecta al entrenamiento de fuerza y la salud cardiovascular. Hace unos meses, LA RAZÓN recogía, por ejemplo, un estudio anterior sugería que el entrenamiento de fuerza practicado de moderada a vigorosa dos o tres veces por semana es una forma eficaz de bajar la tensión alta y mitigar la hipertensión arterial
Como en aquel caso, la importancia del nuevo análisis radica en que los mecanismos que relacionan la disminución del riesgo cardiovascular con el ejercicio aeróbico (correr, nadar o montar en bici) están bien estudiados, pero se ha investigado poco sobre los efectos del ejercicio de fuerza en las enfermedades cardiovasculares.
En esta línea, el trabajo recientemente publicado en la revista científica European Heart Journal (que se publica en nombre de la Sociedad Europea de Cardiología), revela que el entrenamiento de resistencia podría mejorar la salud cardiaca, combinado con el aeróbico, en personas con la tensión alta.
Dirigido por la Universidad Estatal de Iowa, realizó un seguimiento de 406 participantes de entre 35 y 70 años durante un año de ejercicio aleatorio y controlado. Todos tenían la tensión arterial elevada y cumplían el umbral de sobrepeso u obesidad, con índices de masa corporal de entre 25 y 40 kg/m2. Se dividieron en cuatro grupos: sin ejercicio, sólo aeróbico, sólo resistencia o aeróbico más resistencia. Los que se colocaron en un grupo con actividad realizaron entrenamientos supervisados de una hora tres veces por semana durante un año.
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Carmen Moreno. – Asistente Web Digital