Víctor Travezaño M.(director de Cooperando)

Lima. Perú sumó un nuevo capítulo a su prolongada inestabilidad política con la llegada de José María Balcázar Zelada a la presidencia interina de la República. El abogado y exjuez cajamarquino, de 83 años, asumió el cargo el 19 de febrero de 2026, tras ser elegido presidente del Congreso y luego de la destitución del mandatario interino José Jerí por acusaciones de corrupción.
Su ascenso, inesperado para muchos analistas, lo convierte en el presidente de mayor edad en la historia reciente del país y en el octavo jefe de Estado en menos de diez años, un reflejo de la profunda crisis institucional que atraviesa el Perú.
Un magistrado convertido en político
Nacido el 17 de enero de 1943 en Nanchoc (Cajamarca), Balcázar estudió Derecho en la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo. Su trayectoria profesional estuvo marcada por una larga carrera en el Poder Judicial, donde llegó a ser juez superior y vocal supremo provisional de la Corte Suprema.
Su paso por la judicatura no estuvo exento de cuestionamientos, pero le otorgó notoriedad antes de dar el salto a la política. En 2021 fue elegido congresista por Lambayeque bajo la bandera de Perú Libre, el partido que llevó a Pedro Castillo a la presidencia.
En el Parlamento presidió la Comisión de Educación, Juventud y Deporte (2023–2024) y la comisión encargada de seleccionar candidatos para el Tribunal Constitucional.
Una figura polémica. Balcázar ha sido protagonista de diversas controversias: Declaraciones que relativizaban el matrimonio infantil, duramente criticadas en 2023. Investigaciones por presuntos actos de corrupción. Su cercanía al ala marxista de Perú Libre. Su disposición a evaluar un eventual indulto al expresidente Pedro Castillo, condenado por intento de golpe de Estado.
Estas posturas han generado desconfianza en sectores urbanos, empresariales y políticos, mientras que parte del electorado rural mantiene simpatía hacia figuras asociadas al castillismo.
Cómo llegó a la presidencia interina
El 18 de febrero de 2026, Balcázar ganó la elección interna del Congreso con 64 votos, superando a la derechista María del Carmen Alva, considerada favorita. Un día después, y en virtud de la sucesión constitucional, asumió la jefatura del Estado tras la destitución de José Jerí.
Su mandato es estrictamente transitorio: debe gobernar hasta el 28 de julio de 2026, cuando entregará el poder al ganador de las elecciones convocadas para el 12 de abril.
Un país atrapado en la inestabilidad
La llegada de Balcázar se produce en un contexto de crisis política crónica. Los elementos centrales del escenario peruano son: 1. Inestabilidad institucional persistente: Ocho presidentes en menos de una década evidencian la fragilidad del sistema. La confrontación entre poderes, la fragmentación parlamentaria y la pérdida de legitimidad son constantes. Colapso del sistema de partidos: Las organizaciones tradicionales han perdido peso, mientras nuevas agrupaciones —muchas sin estructura sólida— ocupan su lugar. Perú Libre, protagonista en 2021, se ha dividido en varias facciones. 3. Judicialización de la política: La Fiscalía y el Poder Judicial se han convertido en actores centrales. Presidentes, congresistas y ministros enfrentan investigaciones permanentes. La caída de Jerí es solo el episodio más reciente. 4. Un proceso electoral incierto: Las elecciones de abril de 2026 se desarrollan en un clima de fragmentación extrema, con múltiples candidaturas en rangos bajos de intención de voto y un alto porcentaje de indecisos. 5. Polarización social: Mientras sectores urbanos rechazan a figuras vinculadas a Perú Libre, parte del electorado rural mantiene resentimiento por la caída de Castillo. Las protestas siguen siendo un riesgo latente.
Escenarios electorales para 2026
Aunque no existen predicciones definitivas, los analistas coinciden en varios posibles caminos: Segunda vuelta entre dos derechas, impulsada por discursos de orden y seguridad. Choque entre derecha y un outsider anti establishment, alimentado por el desencanto ciudadano. Un candidato de centro o centroizquierda que logre colarse, si consigue un mensaje de reconciliación. Un voto de protesta masivo, con altos niveles de blanco y viciado, que debilite la legitimidad del ganador. Un Congreso hiperfragmentado, que complique cualquier intento de gobernabilidad. Factores como la economía, la seguridad ciudadana, escándalos de última hora y la movilización territorial podrían inclinar la balanza.
Un presidente de transición en tiempos turbulentos
El reto de José María Balcázar es administrar un país exhausto por la crisis, garantizar un proceso electoral ordenado y evitar que la inestabilidad se profundice. Su perfil polémico y la fragilidad del sistema político plantean dudas sobre su capacidad para lograrlo.
Perú, mientras tanto, sigue buscando una salida duradera a un ciclo de crisis que parece no tener fin.