Un informe del ministerio sobre el impacto de incorporar un millón de mutualistas al sistema público sostiene que es “evidente” que las compañías derivan a los pacientes menos rentables al SNS; Andalucía, Extremadura y Castilla y León, las más afectadas si no se renueva el concierto sanitario
“El contexto actual hace que, por primera vez en muchos años, la posibilidad de incorporar a la población mutualista a la asistencia sanitaria pública sea una opción tanto viable como razonable”. El Ministerio de Sanidad ha elaborado un informe para analizar el impacto que tendría sobre el sistema sanitario la incorporación del millón de usuarios de Muface que ha optado por la atención privada si finalmente no se adjudica la cobertura y concluye que la situación puede devenir incluso en oportunidad, aunque el departamento que dirige Mónica García no cierra la puerta a ninguna salida.
El plante que las aseguradoras privadas dieron a Sanidad en el concurso para renovar el concierto de Muface en 2025 y 2026 ha provocado que el ministerio se plantee, quizá por primera vez de manera realista, acabar con el sistema que actualmente permite a los funcionarios públicos elegir cada año entre una cobertura privada o pública. El informe, al que ha tenido acceso este diario, estudia durante 17 páginas qué pasaría si se extinguiera o modificara profundamente Muface, acusa a las aseguradoras privadas de la “más que evidente” práctica de derivar pacientes económicamente no rentables para ellas al sistema público y concluye finalmente que “el SNS (Sistema Nacional de Salud) debería tener capacidad para prestar ese servicio con la adecuada gestión del proceso de transición”, aunque no apuesta por ninguna solución concreta.
La negociación la lleva el Ministerio de Función Pública, que el viernes explicó que está estudiando la posibilidad de que los mutualistas elijan el tipo de cobertura sanitaria que quieren “para siempre” y no anualmente, de manera que sería “más fácil planificar las fuentes de ingresos del sistema y su sostenibilidad”, según explicaron fuentes del departamento que dirige Óscar López.
Mientras, según el análisis pormenorizado que ha realizado Sanidad de los usuarios de Muface que han elegido la sanidad privada (los que tendrían que incorporarse al sistema público), las comunidades autónomas de Andalucía, Castilla y León y Extremadura, junto a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, serían las más afectadas tanto por el número de mutualistas general como por la proporción de mayores de 65 años, los pacientes que más gasto sanitario generan.
El impacto de la incoporación de Muface en cada grupo de edad
El impacto de la incorporación de los mutualistas de Muface como porcentaje frente al total de la población que recibe asistencia del sistema sanitario público, por CCAA y grupos de edad

Como se puede ver en la siguiente tabla, son las únicas regiones que añadirían más de un 3% de nuevos usuarios al sistema (o casi, en el caso de Andalucía). Baleares, Catalunya, Euskadi y Navarra serían las que menos lo notarían en términos numéricos.
Muface supone un 2% de la población atendida en la pública
El impacto de la incorporación de los mutualistas de Muface como porcentaje frente al total de la población que recibe asistencia del sistema sanitario público, por CCAA
Una subida ¿insuficiente?
El pasado 8 de octubre las aseguradoras privadas decidieron no presentar ofertas para la renovación del concierto de Muface, que vence el 31 de enero de 2025. Pese a que el Gobierno subió la oferta un 17% respecto a la actual hasta una cuantía total de más de 1.337 millones de euros para 2025 y 1.345 millones para 2026, con un incremento total bianual de 304 millones de euros, ni Adeslas, Asisa o DKV, las tres compañías que prestan el servicio actualmente, decidieron participar, alegando que la subida es “insuficiente” incluso si fuera de un 25%. Dicen las empresas que los mutualistas jóvenes (los que dan beneficios a las aseguradoras privadas) eligen cada vez más la sanidad pública mientras los mayores, económicamente menos rentables, se quedan en la privada.
Los datos que aporta el informe de Sanidad validan estas afirmaciones: la edad media del mutualista ha subido 3,7 años en una década y si se compara la distribución de ciudadanos por grupos de edad en el sistema sanitario público y entre los usuarios de Muface con seguro privado, se observa que en el SNS los mayores de 65 son un 20,39% del total, mientras en Muface son un 31,9%. Pero el ministerio analiza esta diferencia como otro problema a futuro: “Hace prever que en el caso de continuar el modelo actual de provisión de servicios, los incrementos de cápita que tendrían que producirse a futuro serían de una cuantía importante, al no existir una distribución etaria (y, probablemente, de consumo de recursos sanitarios) que permita la sostenibilidad del sistema a medio y largo plazo”.
Traducido: como no hay jóvenes incorporándose al sistema privado –quitando a los bebés y a los mayores de 90, lo que menos tiene Muface son veinteañeros y treintañeros– pagar este concierto será cada vez más caro.
Ante esta ruptura –de la que las partes se culpan mutuamente–, Sanidad especula con las dos opciones que tiene. La primera es subir la oferta económica para convencer a las aseguradoras privadas. Pero, contextualiza el ministerio, probablemente sea una solución “insuficiente (las aseguradoras demandan un incremento superior al 40% respecto a las condiciones actuales de financiación); insostenible (porque no hace frente a la dinámica de largo recorrido de envejecimiento de la subpoblación de mutualistas de Muface); e inequitativa por suponer incrementos porcentuales que serían impensables en el ámbito de la provisión pública directa”. Y concluye que en realidad se podría considerar que esto es “postergar una decisión que habrá que tomar antes o después”.
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Valeria Talavera. – Asistente Web Digital