La firma de Harold Correa espera mover 35 millones de euros durante el 2026.
De acuerdo con un perfil migratorio que hizo la ONU Migración en 2013, los colombianos que salen del país lo hacen, en su gran mayoría, para buscar mejores oportunidades económicas.
Históricamente, los países receptores de colombianos son: Estados Unidos, Venezuela y España. A este última llegó el barranquillero Harold Correa a finales del siglo pasado, con 300 dólares en el bolsillo. Hoy, después de casi 30 años, es el CEO y fundador de Íkualo, una ‘fintech’ que espera mover 35 millones de euros en 2026 y desde la que promueve un mensaje claro: eliminar la exclusión financiera.
Íkualo es un neobanco (entidad 100% digital) enfocado en brindar servicios financieros a inmigrantes en Europa. Desde su app, permite abrir una cuenta digital en pocos minutos utilizando únicamente pasaporte y un número de contacto europeo. A través de su aplicación móvil, ofrece tarjeta física y virtual, transferencias instantáneas y la posibilidad de enviar, recibir y retirar efectivo.
La firma tiene licencia para operar en todo el ‘viejo continente’, sin embargo, sus energías están centradas en el mercado español, un país donde, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) de ese país, hay más de un millón de colombianos. Su sueño expansionista pasa por conquistar toda Europa y, luego, Estados Unidos.
Recientemente, logró establecer una alianza con Mastercard, la cual busca ampliar sus capacidades y mejorar el servicio. Antes, estuvo aliado con Visa.
Correa contó a Portafolio cómo es el trabajo que realiza con su ‘fintech’.
¿Cuántos usuarios esperan tener este 2026?
Nuestra meta es cerrar el 2026 con 200.000 usuarios.
Los migrantes tienen familias en sus países de origen, ¿pueden enviar dinero a través de Íkualo?
Ahora mismo hemos lanzado una versión beta para las remesas, es decir, aún no está disponible para todos los usuarios.
Estamos probando una tecnología basada en ‘blockchain’ (un sistema digital que permite enviar dinero de forma directa, segura y con comisiones muy bajas), lo quereduce el coste del envío de remesas entre un 7% y un 8%.
Las grandes empresas de remesasse llevan de un 8% a un 10% de la remesa de cualquier ciudadano migrante, dinero que necesitamos, que necesitan nuestras familias, porque no olvidemos que muchos de nosotros venimos a otros países como migrantes es para ayudarles a nuestras familias y es injusto que en el momento en que enviamos dinero nos quiten un 8% o un 10% en comisiones.
En cambio, con la tecnología ‘blockchain’, pues no llegamos ni al 1% de comisión.
¿En cuánto está valorada la compañía?
Tenía ahorrado 100.000 euros y con eso comenzamos en mayo de 2024. A día de hoy, está valorado en 100 millones de euros.
¿Cómo ha sido el comportamiento de la empresa?
Nosotros contamos con una gran comunidad de migrantes aquí en España. Tenemos una comunidad de unos 5 millones de migrantes.
Entre todos nosotros en los grupos de WhatsApp, de Telegram, de Facebook empezamos a hablar de que iba a venir una solución para el problema que estábamos teniendo de la desbancarización.
Era, entrecomillas, más fácil pensar en el inicio. Pero no somos rentables todavía, una ‘fintech’ como esta necesita mucho fondeo de dinero.
Ya hemos lanzado rondas de financiación y han venido fondos de Estados Unidos y europeos para ayudarnos a crecer. Vamos por muy buen camino. Estamos apoyados por empresas como Mastercard.
Es muy difícil ser rentable en el mundo ‘fintech’ cuando estás comenzando. Nosotros llevamos muy poco, pero esperamos que para finales del 2027 ya tener un ‘break even’ (punto de equilibrio.
¿Qué fue lo más difícil para hacer realidad el proyecto?
Los permisos. Conseguir los permisos de la Unión Europea es muy difícil. Eso tardó bastante.
¿Por qué decidió crear un producto que mitigue la desbancarización?
La desbancarización es dejar por fuera a millones de personas que necesitan operar para convertirse en un ciudadano de primera cuando llegas a un país. Vemos que hay una realidad demográfica que va a condicionar la vivienda, el empleo, la educación, la salud y la convivencia en España y en Europa. Y la pregunta inteligente es ¿integración productiva? o ¿economía sumergida?
Cuando eso se integra bien, sube la productividad, baja la explotación y el Estado recauda. Por eso luchamos por esa inclusión financiera, porque es muy bueno para el Estado.
21 millones de migrantes aquí en Europa están siendo excluidos de vivienda, empleo, educación, salud, convivencia, una cuenta bancaria. Somos unos completos desconocidos cuando estamos fuera del sistema bancario.
Los migrantes representamos el 3% del Producto Interno Bruto de España y eso sin contar que ya que hay más de 1 millón de personas excluidas. Si nos integramos la economía española, que nos necesita, va a sentir un cambio gigante.
¿Por qué hay desbancarización si el mercado migrante puede generar muchos reditos?
El sistema no está hecho para los que acaban de llegar. El sistema está configurado para los que ya viven aquí. Entonces se han encontrado con una realidad y es que la emigración ha ido creciendo de forma exponencial cada año.
Entonces, la banca nos excluye porque primero no le interesaba. Segundo, desconocía un mercado que mueve 17.500 millones de euros al año. Solo el año pasado se fueron 4.800 millones de euros a Latinoamérica desde España.
No había reglas, nosotros hemos tenido que reconfigurar esas reglas o hackear éticamente el sistema para que pudieran aceptar que nosotros con pasaporte, desde que llegamos, podemos tener una cuenta.
¿Cómo identificó este problema como un modelo de negocio?
Los colombianos venimos de situaciones muy difíciles. En las cuales nos hemos tenido que reinventar constantemente. Y esa resiliencia es la que nos hace pensar diferente, salir de la caja, no conformarnos con lo que nos da la vida y por eso escuchamos tantos casos de colombianos que han creado cosas increíbles.
Yo lo viví, yo lo sufrí. Desde niño sufrí, primero la pobreza extrema y eso me hizo ser creativo y buscar maneras de salir de ella, pero tambiénvi como mi comunidad estaba sufriendo y a partir de ahí, pues traje todo eso que aprendí en Colombia, esa resiliencia para darle al mundo y ayudarle a toda mi gente aquí en Europa.
Entonces, ¿por qué los colombianos? Porque venimos de un país que nos ha hecho reinventarnos cada vez más. Yo estoy muy orgulloso de dónde vengo, nunca olvidaré de dónde vengo y quiero inmensamente a mi país. Los colombianos tenemos una creatividad increíble que podemos utilizar para el bien y cambiar el mundo.
¿Qué pueden aportar los migrantes a las economías?
Hay que pensar en qué aportarle a un país la que llegamos. No qué me va a dar el país, sino yo qué le puedo dar a ese país para hacerlo más grande. A partir de ahí, cuando yo doy, cuando yo haga lo que haga, hacerlo bien. Lavar platos, pero hacerlo de una forma increíble. Luego todo lo demás viene poco a poco.
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