Colombia choca con Venezuela por las trabas impuestas a la oposición para sus candidaturas

El Gobierno de Nicolás Maduro tacha como “acto de grosera injerencia” al comunicado en que el Ejecutivo de Gustavo Petro se pronuncia sobre los impedimentos para las elecciones del 28 de julio

Una respuesta que parecía que iba a tardar horas ha llegado al cabo de pocos minutos. El Gobierno de Venezuela ha reaccionado en la mañana de este martes a un comunicado emitido por su similar de Colombia en el que expresaba su preocupación ante las dificultades que ha tenido la oposición de ese país para inscribir sus candidaturas presidenciales para las elecciones del 28 de julio. Menos de 20 minutos después de conocerse el comunicado del canciller colombiano Luis Gilberto Murillo, su homólogo Yván Gil lo ha respondido con dureza, al acusar a Colombia de actuar para complacer al Gobierno de Estados Unidos y de cometer una “grosera injerencia”.

En su cuenta de X, el canciller venezolano escribió: “Empujada por la necesidad de complacer los designios del Departamento de Estado de Estados Unidos, la Cancillería colombiana da un paso en falso y comete un acto de grosera injerencia en asuntos que solo le competen a los venezolanos”. Más adelante añadió: “Venezuela ha sido siempre respetuosa de los complejos procesos políticos en Colombia, incluso en momentos de violencia y grandes divisiones”. Gil acusa a Colombia de actuar de mala fe para minar el proceso de normalización de las relaciones diplomáticas, políticas y comerciales entre los países. De esa manera, se hace realidad una tensión que los dos Gobiernos habían tratado de evitar.

El comunicado de la Cancillería colombiana dice que, a través de varias comunicaciones, ha llamado al Gobierno de Venezuela y a la oposición a que respeten los acuerdos de Barbados, en los que se buscaba un entendimiento entre ambas partes para lograr unas elecciones transparentes. A pesar de que en el texto Colombia “reitera su respeto absoluto a la soberanía y autonomía del pueblo venezolano”, a renglón seguido “expresa su preocupación por los recientes acontecimientos acaecidos con ocasión de la inscripción de algunas candidaturas presidenciales, particularmente en lo relativo a las dificultades que enfrentaron sectores mayoritarios de oposición”.

La maniobra electoral de Nicolás Maduro ha resquebrajado la relación que había logrado reconstruir con Colombia. La tónica de la Cancillería colombiana acerca de los obstáculos puestos a la Plataforma Unitaria para inscribir su candidatura y la necesidad de cumplir los compromisos de Barbados para lograr unas elecciones libres, justas y competitivas es similar a la de otros países de la región, como Paraguay, Perú, Ecuador y Costa Rica. El Gobierno de Brasil también ha manifestado su inquietud al asegurar que los impedimentos no son compatibles con los mencionados acuerdos de Barbados. Por su parte, el canciller de Uruguay, Omar Paganini, ha dicho que Venezuela se está consolidando como “una dictadura” y que el proceso electoral del país “se ha desvirtuado por completo”.

Hasta ahora, el Gobierno de Gustavo Petro había sido en extremo cauto al referirse a la situación interna de Venezuela. El presidente izquierdista se ha acercado a Maduro desde su llegada al Palacio de Nariño, en agosto de 2022, tras una época de franca oposición durante el mandato de Iván Duque (2018-2022), quien buscó debilitar a su entonces homólogo venezolano a través de un llamado “cerco diplomático”. Una crítica frecuente que se le hace al hoy presidente colombiano es su silencio ante los atropellos del régimen del país vecino, muy diferente al tono vehemente y decidido que emplea al referirse a otros asuntos exteriores como la guerra en Gaza. Su cautela rozaba ya en la contradicción, toda vez que Petro ha criticado en varias ocasiones las inhabilitaciones a funcionarios o a candidatos en diferentes países, y no lo ha hecho en el caso de María Corina Machado.

El choque diplomático llega un día después de que el régimen chavista impidiera la inscripción de la candidatura de Corina Yoris, elegida por la oposición como reemplazo de Machado, en quien se habían concentrado todos los esfuerzos para derrotar a Maduro en las urnas, pero que ha sido inhabilitada. En el caso de Yoris, que hasta ahora había llevado una vida ligada a la academia, era imposible inhabilitarla al tener una hoja de vida intachable y alejada del ejercicio político. La nueva candidata, de 80 años, no pudo formalizar su aspiración ante un supuesto fallo informático de la página del Consejo Nacional Electoral (CNE). Manuel Rosales, gobernador de Zulia, y Enrique Márquez, antiguo integrante del organismo electoral, lograron postularse in extremis, a pocos minutos de caducar el plazo.

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Carmen Moreno. – Asistente Web Digital

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