En Euskadi sólo habrá cambio si SUMAR entra con fuerza en el Parlamento

Ningún cambio será posible si las fuerzas populares no tienen claro el eje sobre el que pivotar posibles alianzas postelectorales

Las próximas elecciones en Euskadi pueden suponer una oportunidad real de cambiar un país que viene siendo gobernando desde hace décadas por los mismos y al servicio de los mismos intereses. El PNV trata en estos momentos de evitar que siga aumentando el desgaste que viene sufriendo en los últimos años, motivado por diversos factores como algunos casos de corrupción, el goteo de conflictos y cierres en empresas industriales, y sobre todo el cada vez mayor descontento por la situación de los servicios públicos, de manera muy especial por la situación de la sanidad pública.

Los sectores vinculados a los servicios públicos están teniendo una centralidad en la conflictividad laboral que sin duda va a influir en las próximas elecciones; en unos días se celebrará la tercera huelga general del sector público vasco en el último año. Esto se produce por una apuesta decidida del PNV-PSE por la precarización del sector público a través de una subcontratación, externalización y concertación masiva de servicios destinados a garantizar derechos como la sanidad, la educación, los servicios sociales o los cuidados entre otros.

Las numerosas movilizaciones y huelgas llevadas a cabo en Osakidetza —Servicio Vasco de Salud— desde hace prácticamente una década, tienen en estos momentos un punto álgido de apoyo popular tras la situación de la pandemia y tras la respuesta cada vez más agresiva del Gobierno Vasco con las reivindicaciones laborales. Además, el importante apoyo ciudadano a la lucha por la sanidad pública ha venido generando multitud de plataformas locales en los últimos años, las cuales están desarrollando una agenda de lucha y movilización complementaria y en sintonía con la acción de los sindicatos y con la de aquellas fuerzas políticas que como Ezker Anitza-IU compaginamos la lucha en la calle y en las instituciones.

Con la nueva ley vasca de Educación se ha hecho también más evidente que el modelo implementado en Euskadi desde hace décadas por PNV-PSE, es un modelo altamente privatizado. Diseñado para alimentar centros privados sostenidos con recursos públicos, fomentando la segregación escolar y debilitando la educación y las escuelas públicas. Lamentablemente en el caso de la educación, la movilización, aunque importante, no está siendo tan fuerte como en el caso de la sanidad a pesar de ser un modelo aún más privatizado que el sanitario. Seguramente porque la sanidad es siempre algo particularmente sensible para la gente, pero también porque EH Bildu y los sindicatos nacionalistas comparten el modelo PNV de concertación privada del Gobierno Vasco porque incluye la financiación de las ikastolas privadas.

En definitiva parece que las próximas  elecciones van a estar marcadas en buena medida por la lucha en torno a la defensa de lo “público” y más concretamente de los servicios públicos. Un campo de batalla prioritario para que desde la izquierda, el Partido, Ezker Anitza-IU y la coalición SUMAR, confrontemos con el Gobierno Vasco y la hegemonía política del PNV al servicio de la oligarquía, pero también con un PSE que no ha dejado de ser muleta de los nacionalistas y con una EH Bildu que ya habla abiertamente de grandes acuerdos de país que basculan hacia posibles alianzas con quienes precisamente han de ser combatidos.

Ningún cambio será posible si las fuerzas de izquierdas no tienen claro el eje sobre el que pivotar posibles alianzas postelectorales; Bildu por sí mismo no va a arrebatar el gobierno al PNV aunque crezca en las urnas, y el PSE no tienen más papel que ser muleta de los nacionalistas mientras no mire a su izquierda. De ahí que la presencia de SUMAR (SM, IU, Equo) en el próximo Parlamento sea algo imprescindible para quienes queremos que Euskadi cambie, porque sin la coalición SUMAR solo habrá dos fórmulas posibles tras las elecciones, y las dos incluyen la continuidad de la hegemonía institucional de la derecha nacionalista. Solo hay cambio posible si la coalición SUMAR entra con fuerza en el Parlamento.

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Carmen Moreno. – Asistente Web Digital

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